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SALMO 7 CATÓLICO

Salmo 7

Salmo 7. Señor, Dios mío, en ti yo me refugio, líbrame de mis perseguidores, sálvame. No sea que me atrape como un león, y me arrastre sin que nadie me salve…




 

Este es solo el primer párrafo de este poderoso Salmo 7, en el que rogamos al Señor, nuestro Dios, que nos proteja de nuestros enemigos, nos libre del mal y haga justicia en nuestras vidas.

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SALMO 7 CON ORACIÓN




 

Santísimo Señor Jesucristo, te pido perdón por todas las veces que he actuado mal, por cada pensamiento, palabra y acción que no han estado alineadas con tu amor y tu verdad. Reconozco mis fallos y me humillo ante Ti, sabiendo que eres un Dios de misericordia y gracia infinita. Me he equivocado muchas veces, Dios mío, pero Tú, más que nadie, conoces la profundidad de mi arrepentimiento y mi sincera voluntad por agradarte y seguir tus caminos. Te pido, Señor, que me ayudes a ser un reflejo de tu amor, a llevar una vida que glorifique tu nombre y a estar siempre en tu presencia.

Clamo a Ti, hoy Señor Jesucristo, por justicia y protección divina. Te pido que te levantes frente a mis opresores, deudores y aquellos que buscan dañarme con su maldad. Ponte de pie como mi escudo y mi baluarte, mi Señor, defiéndeme en esta batalla espiritual y ponme detrás de Ti. Que todas las flechas de odio, envidia y trampas que intentan lanzar contra mí se desvíen, neutralizadas por tu poder y tu amor. Confió en que Tú, el Dios de justicia y misericordia, me cubrirás con tu gracia y me concederás paz.

Desde tu trono en el cielo, Señor Jesucristo, te pido que proclames mi rectitud aquí en la tierra. Me encuentro en una etapa difícil, atrapado en un ciclo de sufrimiento y opresión que nubla mi esperanza y me sumerge en un torrente de dificultades. Te imploro, mi Salvador, que intervengas en mi vida para romper estas cadenas que me limitan y me agobian. Permíteme sentir tu poder liberador y experimentar la gracia que solo Tú puedes ofrecer. Que mi situación sirva como un testimonio de tu infinita bondad y amor, para que otros también puedan encontrar su camino hacia Ti. Con tu mano divina, levanta barreras de protección a mi alrededor y guía mis pasos hacia una vida más plena y libre. Concédeme la sabiduría para discernir tu voluntad y la fortaleza para seguir tu camino de justicia y paz.

Tú, que eres un Dios justo y misericordioso, Señor Jesucristo, te imploro que pongas fin a la maldad de los malvados que me rodean. Actúa en mi favor, levántame delante de ellos en un acto claro de victoria y justicia. Te ofrezco, Señor, todo el sufrimiento y angustia que he padecido hasta hoy a causa de esta difícil situación. Lo pongo en tus manos, como un sacrificio humilde, en busca de tu compasión y amor. Te pido que te apiades de mí, que me cubras con tu gracia y que transformes mi sufrimiento en una manifestación de tu poder y tu gloria. Que mi vida sea un testigo viviente de tu misericordia y de tu capacidad para cambiar las circunstancias, incluso cuando parecen insuperables.

Señor Jesucristo, mi Dios y mi escudo, te agradezco por tu amor y protección constante. Tu gracia me cubre y me hace invisible ante los ojos de mis enemigos, y con tu poderoso brazo evitas que la maldad y la oscuridad infiltren mi vida. Confío plenamente en que, a partir de hoy, estoy bajo tu divina protección en todo momento y lugar. Reconozco y celebro que Tú, Señor, estás siempre conmigo y no me desamparas, incluso en las horas más oscuras y en los momentos de mayor incertidumbre. Te pido que tu presencia se manifieste en cada aspecto de mi vida, que tu luz disipe toda oscuridad y que tu amor elimine cualquier vestigio de maldad que intente acercarse a mí.

Dios de justicia y misericordia, Señor Jesucristo, reconozco que Tú eres un juez justo que conoce el corazón de cada uno y en esa misma medida distribuyes justicia y gracia. En este momento en que me encuentro especialmente necesitado, te pido que entres en mi corazón, que lo escudriñes y lo conozcas completamente. Susúrrame tu voluntad y tus palabras de amor y verdad, para que pueda entender el camino que debo seguir. Renueva mi espíritu, Señor, porque hoy te necesito más que nunca. Fortalece mi fe y reaviva mi esperanza, para que pueda enfrentar los retos que se me presentan con valentía y confianza en tu divina providencia. Eres mi guía y mi salvador, el único en quien encuentro paz y refugio. Te entrego mis preocupaciones y miedos, confiando en que obrarás de acuerdo a tu perfecta justicia.

Líbrame de caer en las trampas que me tienden aquellos traicioneros y amigos falsos que buscan aprovecharse de mi buena voluntad. Te imploro que me concedas discernimiento para reconocer a quienes no buscan mi bienestar, y que me brindes la sabiduría para mantenerme alejado de su influencia maligna. Úngeme, Jesús, con el aceite de tu perfume divino, que purifica y sana, para que cada nuevo paso que dé en mi vida esté alineado con tu voluntad perfecta. Que mis decisiones, acciones y palabras sean reflejo de tu amor y justicia, guiadas siempre por tu Santo Espíritu. Confío en que tu protección y guía me acompañarán en todo momento, permitiéndome vivir una vida plena, centrada en tu amor y tu verdad.

Señor Jesucristo, yo te alabo por siempre, reconociendo tu justicia divina y tu misericordia infinita. Me asombra y llena de gratitud el saber que te inclinas para escuchar mi oración, que cada palabra que sale de mi boca y cada pensamiento de mi corazón son importantes para Ti. Me siento verdaderamente bendecido por experimentar tu amor incondicional, un amor que sé que no merezco pero que generosamente me ofreces sin cesar. Te alabo, Señor, porque nunca te cansas de acudir en mi ayuda, extendiendo tu mano amorosa una y otra vez para levantarme en los momentos de flaqueza y llenarme de fortaleza.

Te pido que sigas inundando mi vida con tu amor y tu gracia, que me guíes en mi caminar diario para que pueda ser un fiel reflejo de tu amor en el mundo. Enséñame a amar como Tú amas, a perdonar como Tú perdonas y a extender tu misericordia a todos los que me rodean. Que mi vida sea una alabanza continua a tu nombre, y que en cada circunstancia pueda yo reconocer tu mano amorosa guiando mi destino.

Señor Jesucristo, aunque mi vida está marcada por altos y bajos, alegrías y penas, confío siempre en que me brindas tu amor y tu gracia. Agradezco por cada bendición y cada lección que me has dado. Deposito ante Ti, mis esperanzas, sueños, miedos y preocupaciones. Te pido que los tomes y los transformes, para que todo lo que soy y todo lo que hago glorifique tu nombre. Quiero ser un portador de tu amor, y que este amor que me tienes y que te tengo se refleje en mi vida. Confío plenamente en que completarás la obra que has comenzado en mí, y que, bajo tu divina dirección y protección, alcanzaré el propósito que has planeado para mi vida.

Que así sea.




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