SALMO 55 CON ORACIÓN

salmo 55

Salmo 55, salmo contra los enemigos, para pedir al Señor Jesucristo su protección contra la maldad de las personas que quieren hacernos daño. Contra los enemigos que nos acechan, muchas veces sin justificación alguna.

Si sientes que tu vida, tu familia o tu tranquilidad están amenazadas por alguien, ya sea una o varias personas, tienes que hacer este salmo 55 todos los días, especialmente antes de salir de casa.




SALMO 55 CATÓLICO




SALMO 55 – ORACIÓN

Señor, levanta tu cayado sobre mis enemigos, que tu poder destructor del mal se pose sobre cada uno de ellos derrotándolos por completo.

Derrotando su maldad y las malas intensiones que tienen contra mí. Desarmando su corazón lleno de odio, rencor, venganza y envidia.

Señor, aplasta con tu amor que todo lo transforma, el mal que mis enemigos quieren causarme y que todo les salga mal en ese propósito.

Que se cansen de buscar mi mal y comprendan que Tú me proteges y me guardas del mal cada día.

Amado Señor Jesucristo, ocúltame de los delincuentes, protégeme cada vez que salga de mi casa, en todos mis caminos y los lugares que me encuentre y tráeme siempre con bien a mi hogar.

No necesito esconderme ni alejarme de mi ciudad para protegerme de mis enemigos. Todo lo que necesito es entregarme cada día a tu protección.

Señor, protégeme de los enemigos que no reconozco porque aparentan ser mis amigos.

Se muestran como personas amigables y de confianza para mí, pero en el fondo solo quieren mi caída y mi mal.

Que encuentren su lugar muy lejos de mí, que no tengas tiempo ni intensiones de volver a fijarse en mi vida.

Líbrame Señor de mis enemigos, de los traidores, los que hablan de mí y los envidiosos.

De los que con su lengua y sus mentiras me causan problemas y crean cizaña a mi alrededor.

Jesucristo, te pido que pongas una barrera impenetrable entre los que me persiguen y yo.

Que no se puedan acercar a mi familia ni a mi vida en ningún sentido.

Que pierdan su tiempo al intentarlo y se den cuenta que no pueden perjudicarme, que se cansen de buscar mi mal y se aparten para siempre de mí.

No permitas que me hagan daño Señor, condúceme cada día por caminos seguros, donde encuentre gente buena y transparente con la que pueda triunfar y tener tranquilidad.

Gente en la que pueda confiar y compartir sin miedo ni temores.

Que se olviden de mí los que no me quieren bien, los que tienen un corazón rencoroso y no saben vivir sin odio en su corazón.

Señor, aparta de mi corazón cualquier sentimiento de rencor o venganza por mis enemigos.

Quiero tener un corazón liviano y alimentado de tu presencia y el amor que siento por Ti, por mi familia y por la vida.

Señor Jesús, te imploro una vez más que destruyas las intenciones de mis enemigos y de los que me amenazan directa o indirectamente.

Rodéame de gente de buen corazón con la que pueda trabajar y vivir en paz.

Que tu luz me ilumine en este día Padre Santo, y que con ella se reflejen y se aparten de mí los enemigos ocultos.

Señor, protege también mi casa y mi lugar de trabajo, que ningún enemigo pueda permanecer ni hacerme daño allí.

Quítame la venda de mis ojos para que pueda ver con claridad en quien puedo o no confiar.

Amén.

 

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