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ORACIÓN AL SEÑOR CAÍDO

oracion al señor caido

Oraciones al Señor caído. A través de esta hermosa oración rogamos al Señor caído su misericordia para con nosotros. Pedimos humildemente que nos ayude en nuestras necesidades urgentes y nos dé la tranquilidad que necesitamos en nuestra vida.

Como católicos, reconocemos el profundo sufrimiento que por culpa de nuestros pecados padeció nuestro amado Señor Jesucristo, hasta el punto de la tortura y la muerte.

La advocación al Señor caído, se refiere precisamente a uno de esos terribles momentos del sufrimiento físico que tuvo que padecer cuando llevaba su propia cruz sobre sus hombros camino al monte del calvario.




Oremos con mucha fe, con la fe que el Señor nos pide que tengamos, esa fe inamovible y certera que nos acerca a Cristo e ilumina nuestra vida cuando las cosas empiezan a cambiar para nuestro bien y salud.

ORACIÓN PODEROSA AL SEÑOR CAÍDO




SEÑOR CAÍDO

En este momento sagrado, me postro ante Ti, Jesucristo, con un espíritu agobiado por el cansancio y la preocupación, ansiando el alivio que emana de Tu misericordia. Mi existencia, plagada de retos, clama por Tu intervención divina, pues en Ti encuentro el refugio ante la adversidad y la fuente de toda consolación. Tu entrega en la cruz, emblema de amor y redención, ilumina mi camino y me impulsa a superar las pruebas con fe y esperanza.

Todos los problemas que hoy tengo, Jesús, te los entrego a Ti, porque en tus manos todo se hace luz y la oscuridad desaparece. Solo Tú, puedes liberarme de todo lo que hoy me agobia.

Padre Celestial, hoy abro mi corazón de par en par, invitando tu divina luz a penetrar en lo más profundo de mi ser, iluminando cada rincón oscuro y cada duda que habita en mí. Guíame hacia la fuente inagotable de todas las soluciones y las infinitas posibilidades que Tú generosamente pones ante mí para enriquecer mi vida. Infunde en mí la sabiduría para reconocer las oportunidades de crecimiento y la valentía para aprovecharlas al máximo. Que tu presencia transformadora sea la brújula que dirija mis pasos, ayudándome a ver con claridad el camino que conduce a una existencia más plena, bendecida y alineada con tu divino propósito. En tu amor y tu misericordia infinita, confío plenamente.

Suplico, Señor caído, que me concedas la gracia necesaria para encarar las dificultades de mi vida [específica], iluminando mi sendero con Tu sabiduría y fortaleciendo mi espíritu con Tu presencia constante. Que Tu amor me rodee, transformando mi ser y permitiéndome vivir en armonía con Tu voluntad divina. Imploro tu guía para mi familia y para mí, para que, bajo Tu mirada benevolente, podamos reconstruir nuestras relaciones, superar los obstáculos y vivir auténticamente según tus enseñanzas.

Señor, hoy necesito sentir tu presencia dentro y fuera de mí. En cada latido de mi corazón y en cada sentimiento para actuar siempre de acuerdo con tu voluntad y no desviarme de ella. Y en todas las experiencias en mi hogar, en mi trabajo y en mi vida, para sentir la plenitud de la felicidad que florecen cuando te permito entrar en mi vida.

Señor Todopoderoso, que tu corazón lata fuertemente dentro del mío, siendo la fuerza inquebrantable que requiero para enfrentar y resolver los múltiples desafíos que la vida me presenta. Guíame con tu sabiduría divina, para que pueda ver las soluciones claras y justas a los problemas que me atormentan. Haz que tu presencia sea el faro que ilumine mi existencia, transformando la oscuridad en un amanecer de esperanza, paz y amor. Confiado en tu misericordia y amor eternos, te entrego mi vida, sabiendo que contigo, todas las sombras se disiparán y el camino se hará claro.

Señor caído, Tú, que me has concedido tu perdón mucho antes de mi nacimiento, te pido que me llenes de tu gracia y me guíes a los brazos de Dios Padre.

Frente a Ti, Señor misericordioso, confieso mis fallos, consciente de que han pesado en el calvario de Tu sacrificio. A través de mi arrepentimiento sincero, busco Tu perdón y purificación, anhelando un renacer espiritual que me acerque más a Ti. Inspírame a resistir las tentaciones y a reflejar Tu amor infinito en mi entorno, llevando luz y esperanza a quienes me rodean.

ACERCÁNDONOS AL SEÑOR

Quiero ser fiel a Ti y elegir siempre, conscientemente, el camino que me acerque más a Ti, que sea de tu agrado y que sea para nuestra redención.

Señor, con humildad te ofrezco mis debilidades, implorando tu fuerza transformadora para moldearlas en fortalezas. Ayúdame a forjar un espíritu inquebrantable, capaz de superar toda adversidad, manteniéndome fiel a tu amor y tus enseñanzas. Concédeme la valentía de un guerrero del espíritu, victorioso ante los desafíos, siempre anclado en la fe y la esperanza que provienen de Ti. Que cada paso que dé esté impregnado de tu gracia, guiándome hacia la luz de tu presencia eterna.

En la confianza de tu misericordia infinita, pido una bendición especial sobre mi entorno laboral y financiero, liberándome de las cargas que entorpecen mi tranquilidad. Provéeme un empleo que me llene de satisfacción y propósito, permitiendo que mi labor sea un testimonio de Tu generosidad. Dótame de prudencia para gestionar mis recursos, compartiendo generosamente con aquellos en necesidad.

Que este humilde ruego sea el inicio de un camino renovado hacia Ti, marcado por la fe, la esperanza y el amor inquebrantable. Que Tu presencia sea el faro que guíe cada paso de mi vida y la de mi familia, experimentando cada día la profundidad de Tu amor y la paz que sobrepasa todo entendimiento. Confiando plenamente en Tu cuidado paternal, entrego mis preocupaciones y aspiraciones, esperando en Tu promesa de provisión y guía.

Amén.




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