EL SEÑOR ES MI ESCUDO

el señor es mi escudo

El Señor en mi escudo, Él se pone delante de nosotros como una armadura y nos protege de cualquier mal si nosotros se lo pedimos y vivimos de acuerdo con sus ordenanzas. Él dio su propia vida por nosotros. Nos amó y nos ama tanto que, aunque conoce nuestras innumerables debilidades siempre esta dispuesto a defendernos, aunque muchas veces le paguemos mal.

El Señor Jesús murió en la cruz siendo inocente, aguantó toda clase de torturas y sufrimiento, aún conociendo nuestro pecado.

Su amor no tiene límites y a ese amor infinito acudimos con esta hermosa oración pidiendo su protección.




Ante cualquier enemigo Él te defenderá, no importa si el enemigo es una persona, es una enfermedad o un grave problema.

Cuando acudimos a Él con sinceridad y con nuestra fe fortalecida, el Señor se complace en escucharnos.

Si estas pasando por una situación en que realmente te sientes amenazado y sientes que necesitas protección divina, haz esta oración cada día, hasta que te sientas seguro nuevamente.

EL SEÑOR JESÚS ES MI ESCUDO




El Señor es mi escudo y mi armadura.

Solo Él me cubre con su poder y me libra de todo mal.

Ningún enemigo puede acercarme a mí con su maldad porque el Señor se pone delante de mí.

El Señor es mi escudo, ante el envidioso, el traidor, el ladrón, el que blasfema contra mí.

Si Él me protege, todos los que se acerquen a mí con la intención de hacerme daño serán expulsados de mi vida y volverán a su propia guarida.

No tengo nada a que temer, el Señor me protege contra todo mal.

Él anda delante de mí, limpiando mi camino de las víboras humanas que quieren devorarme. Pero que serán devoradas por su propia maldad.

Me resguardo en Ti Señor, y me siento libre y segur@. Puedo andar sin más temores, porque nadie se atreverá de nuevo a ponerse en contra mía.

Me cubro en este día con toda la fuerza de tu poder que nadie puede superar. Y con la paz profunda que nace de mi confianza en Ti.

Ya no llegarán a mí las heridas que otros me quieren provocar; ya sus lanzas no me atravesarán. Rebotarán hacia sus orígenes señalando a sus propios autores.

Mi Señor me protege de la maldad del enemigo, me protege del que quiere aprovecharse de mí.

Me eleva por encima de todas las ráfagas que puedan herirme y me pone suavemente en un lugar seguro.

Mi preocupación desaparece ahora Señor, porque he puesto mi seguridad bajo tu amparo.

Te ofrezco mi corazón Señor, lleno de gratitud y amor hacia Ti.

Porque no soy dign@ de recibir tanto; te doy gracias, Señor.

Señor, llena mi vida de vitalidad y alegría, que cada día pueda trabajar y vivir con el alma llena de tu luz.

Irradiando paz, amor, seguridad y claridad a todo y a todos a mi alrededor; gracias a esta presencia tuya que ahora abarca mi cuerpo y mi alma.

Gracias Señor, camino segur@ en tu compañía.

Amén.

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